

El momento en que vió su vida con otros ojos, y a su cuerpo y rostro desde otra perspectiva.
Así empezamos el newsletter de hoy, ¡fuerte! Y cuando empieces a leer, no podrás parar, ¡ni creerlo!. En México y ya a nivel mundial, todos conocen a Thalía desde que salía en "Siempre en Domingo", o en las novelas que veíamos de chiquitas, y hoy ya es conocida por ser la esposa de Tommy Mottola, y por las canciones virales que hace en TikTok.
Y quieras o no, la vemos a sus 52 años --exacto ya está en el quinto piso-- y tiene una energía que nos deja a todas con la boca abierta, y apoco no te preguntas: "bueno, ¿qué está haciendo esta mujer?" Yo sí… Y justo recordé algo que dijo en un período de su vida que cambió completamente cómo yo entiendo lo que hago en mi consultorio todos los días.
Fue a los 28 años que Thalía fue diagnosticada con la enfermedad de Lyme. No, no es una gripe o algo terminal (no tanto). Es una enfermedad ocasionada por la picadura de una garrapata, que si no se detecta a tiempo puede atacar el sistema nervioso, articulaciones e incluso los órganos. ¿Devastadora? Sí, y Thalía durante ese tiempo sí llegó a estar postrada.
Imagínate, después de años conquistando todo Latinoamérica, e incluso Estados Unidos, llegó a estar sin caminar, porque su cuerpo se detuvo. Y al estar en su momento de recuperación, en recuperar la confianza de su cuerpo, y habitarlo de forma diferente nos dejó con esta reflexión:
"Cuando estuve enferma y no podía controlar absolutamente nada de mi cuerpo, entendí que cuidarme no era vanidad. Era gratitud."
— Ariadna Thalía Sodi Miranda¡Y ahí es donde quiero que nos detengamos! Esas palabras de Thalía son las que resonaron conmigo, porque como ella dijo que cuidarse y elegirse no es vanidad, debe ser visto desde la gratitud. Y no sólo en su movilidad, sino en cuidar su imagen, su presencia, y mantenerse vigente hasta hoy. No para competir con otros artistas, sino para decirle a su cuerpo todos los días: te veo, me importas, gracias por seguir aquí.
Hay un momento muy específico en las consultas que yo valoro, es cuando una paciente me dice qué procedimiento quiere. No es cuando le explico los resultados que vamos a lograr, en realidad es cuando ya está más relajada, cuando ya pasó el protocolo formal de la consulta y me dice algo así: "No es que me vea mal, doctora. Es que ya no me reconozco." Eso. Eso es todo.
Porque elegirse, tal como lo hizo Thalía no es vanidad, y al querer rejuvenecer tu rostro no es querer competir con alguien o querer verse diferente. Es que al verte al espejo o en fotos, ves que esa mujer que te regresa la mirada no la reconoces o no cuenta tu historia completa. Y por dentro… sigues siendo tú, con mayor fuerza, energía, ¡y vida!
¿Recuperar tu luz y tu imagen es posible? Claro, ¿y de forma natural? ¡También! ¿Sin dolor o navajas? ¡Totalmente! Con ese enfoque cree mi protocolo Power Lift, en el cual trabajamos la zona donde el envejecimiento se manifiesta primero y más: las mejillas, los pómulos, el contorno que le da estructura a tu expresión. No estiramos, restauramos la posición natural de los tejidos que el tiempo fue desplazando.
Y tú, ¿llevas tiempo con esa sensación de que el espejo ya no te está contando tu historia completa? Si es así, piensa en lo que confesó Thalía… Elegir cuidar y mejorar tu cuerpo no es vanidad, es mostrar a tu cuerpo la gratitud por habitarlo, ¡y mostrar tu mejor versión al mundo!
Porque rejuvenecer no se trata de borrar años, se trata de recuperar la conexión con quien siempre has sido.
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