

Un día te das cuenta de que ya no eres solo "la mamá de" o "la esposa de". Y ahí comienza una nueva etapa.
Te diré algo, que hasta Michelle Obama pasó, no es el divorcio, no es el nido vacío, no es el cumpleaños. Es ese instante silencioso a las 6 de la mañana que te ves frente al espejo, o a veces en medio de una cena con amigas, donde algo dentro de ti susurra: ¿Y yo, dónde quedé? Y eso mismo sintió Michelle Obama.
Después de 8 años de haber sido la Primera Dama de Estados Unidos, incluso después de mover agendas, conquistar escenarios globales, hablar frente a millones, llegó el momento en que tuvo que pensar en ser alguien más. Digo, la mujer tiene un doctorado de Harvard, cuenta con una presencia que acapara todas las miradas al entrar a salas, y al final esa etapa, ese ciclo, llegó a su fin y en ese momento surgió una pregunta.
Al enfrentar esa etapa de forma solitaria, confesó ella misma en su libro “Becoming”: "A los 52 tuve que aprender a elegirme a mí misma. No al rol. No a la esposa de. No a la mamá de. A mí."
¿Y sabes algo? Cuando un ciclo llega a su fin, no se trata de eliminarte a ti, al contrario, ¡te revela! Y nos pasa a todas al cerrar diversos ciclos, como cuando los hijos crecen y se van, cuando el trabajo cambia, cuando el matrimonio entra a una nueva etapa. Incluso cuando cumples 50, ¡y el mundo sigue girando como si nada pasara!
Sí, el cuerpo lo siente, ¿y sabes en qué parte se siente aún más? El rostro, y no lo manifiesta de golpe, sino poco a poco, así como el agua que trabaja la piedra. Y un día, te das cuenta de que la mujer que eres hoy, libre, más segura, ¡incluso más que nunca! No la ves que aparezca en el espejo. Y eso duele, pero en realidad no debe ser así.
Esa incomodidad no la debes de normalizar, y aquí te cuento cómo darle solución, no sólo para entrar con el pie derecho a este nuevo ciclo, sino para dejar ese dolor atrás. Con mi protocolo PoweLift es posible, y no para hacerte lucir de 20 o 30, sino para que tu rostro cuente la historia que tú ya estás viviendo: la de una mujer que decidió elegirse.
Y es un procedimiento que se realiza en consultorio, en tan solo 40 minutos, sin cirugía, sin borrar lo que has vivido. Sólo reposicionamos, regeneramos y devolvemos soporte a tu rostro de forma natural. Para que se vea con firmeza, definición y luminosidad, porque la mujer que mira de frente, ¡merece un reflejo que esté a su altura!
Entonces, ¿estás en tu proceso de becoming como Michelle? ¡Ya sabes qué paso debes tomar!
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