

La última diva no sólo fue musa del séptimo arte, también nos dejó una gran lección de vida para reconocernos día a día.
Siempre que pienso en una mujer con presencia y elegancia, me acuerdo de la última diva del cine mexicano: Silvia Pinal, sí, la misma mujer que conquistó el cine mexicano e internacional. Que a pesar de que nos dejó hace casi 2 años, vivió grandes historias de amor, de aventura, y todas sin dejar de ser ella, ¡totalmente auténtica!
Recordemos que ella fue una mujer que siempre cuidó su imagen, incluso siendo ya mayor (ya incluso bisabuela), seguía cuidando cada detalle de su rostro. Su cabello en su lugar, incluso con sus labios rojos, pestañas y uñas, resaltando no sólo su apariencia física, sino su personalidad.
Aún cuando Silvia llegó a sus 93 años, confesó su mayor secreto para conservar su presencia e icónica imagen:
"Yo siempre supe quién era. Y nunca le pedí permiso a nadie para serlo."
— Silvia PinalImagínate, un gran ícono del cine, de la televisión mexicana y referente de nuestra cultura, ¡a sus 93 años! Nos dice que hay que buscar y reconocer quiénes somos, a pesar de las diferentes etapas en las que vivamos. Porque Silvia, a pesar de la fama que alcanzó se enfrentó a grandes retos como la pérdida de su hija Viridiana, divorcios, peleas, ¡escándalos mediáticos! Pero, en cada una de esas experiencias se siguió buscando a ella misma.
Y claro, cuando se eligió a ella y se sometió a procedimientos de belleza las críticas llovieron, a diestra y siniestra, ¿y Silvia? Te diré que no le importó, porque a pesar del ruido externo, ella sabía quién era. No buscaba que alguien la validara, o que le diera permiso para ocupar su lugar y para lucir mejor, porque sabía que justo eso ella se merecía.
¿Y te digo algo? Esa es una decisión que incluso tú puedes tomar, día tras día, renovar la promesa que te haces a ti misma frente al espejo, y reconocerte. Sin sentirte con culpa o incluso con impedimento. Y es por eso que Silvia Pinal es un ícono, ¡una diva! Porque no se disculpó ni se dejó a un lado, se mantuvo fiel y alineada a sí misma.
Como lo expresó nuestra diva, eso es lo que busco en mis pacientes: que se reconozcan, que se identifiquen y que sientan que su imagen seguirá contando la historia que ellas quieren. Siguiendo el ejemplo de Silvia, que fue coherente, fiel y que sabía exactamente cómo quería que el mundo la viera.
Y no, cuando mis pacientes llegan no me dicen "me veo vieja" o "quiero verme de 30", sino que no se sienten cómodas ni identificadas con lo que ven en sus fotos. Y sí, tal vez creas que es cuestión de estética, pero en realidad es una ruptura de identidad, porque lo que ves frente al espejo ya no eres tú.
¡Justo ahí es donde me gusta transformar la vida de mis pacientes! Devolverles esa seguridad, sensación de plenitud y confianza. ¿Cómo? Sencillo, con un protocolo que, como Silvia Pinal, respeta completamente quién eres: Power Lift, el cual no busca mover o hacer que te veas diferente, sólo devolverle esa frescura, luminosidad en tu piel, y definición que el tiempo ha ido borrando.
Porque este no es un procedimiento de cambio, ni de modificación, es un protocolo de afirmación. Que te permite disfrutar quién eres hoy, de sentir que tu rostro cuenta la historia de quién eres, ¡y que hoy sabes quién eres! Justo como Silvia Pinal, sin pedir permiso y sin culpa, sólo vivir con tu autenticidad.
La versión de ti que amas está más cerca de lo que imaginas.
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