

Y honestamente, miles de mujeres están sintiendo exactamente lo mismo frente al espejo.
Un día leí que la actriz Jennifer Aniston -- ¡sí la de la comedia de “Friends”! -- tiene 57 años, y la verdad me quedé impactada porque pasan los años, y yo la veo igual. Cada que aparece en la alfombra roja, en el aeropuerto, o en las calles de Los Ángeles, todos nos impactamos por su cuerpo tonificado y su rostro… se ve cada vez más deslumbrante.
Y sí, ya está en el quinto escalón, pero su rostro se conserva, ¿y sabes porqué? Porque ella se fue por un camino que muchos tardamos en tomar, y ella lo tomó sin pedir permiso ni explicaciones. Haciendo que el verdadero secreto de su imagen no fuera únicamente relacionado a su piel, sino a algo más profundo.
Como figura pública, Aniston ha compartido con revistas y programas de televisión su rutina completa de skincare, su dieta, su rutina de ejercicio, en sí todo lo que hace para cuidarse. Pero, fue hace poco que comentó algo que resonó mucho conmigo… La cuestionaron sobre la constancia de conservar su imagen de forma intencional, y comentó:
“No me cuido para los demás. Me cuido porque cuando me veo bien, me siento alineada con quien soy.”
— Jennifer Aniston¡Justo eso! Que se sienta alineada con ella misma, para mí ¡de eso se trata! Porque no es vanidad, no es competencia con alguien más, ni esos estándares de belleza pasajeros. Ni querer parecer alguien más, es algo de verdad mucho más profundo y honesto… Ella como actriz (y mujer), no busca que la vean sin imperfecciones, sino que el mundo vea la versión con la que se siente cómoda y plena por dentro.
Si me preguntas, esto se resume en una sola palabra: Coherencia, un ejemplo que Jennifer Aniston nos deja, porque no es sólo la “apariencia”, en realidad es cuidar y preservar tu identidad como mujer. Y la verdad, ha mantenido esa decisión a lo largo de los años, y en sus diferentes facetas como mujer.
Esto es algo que escucho en mi consulta más de lo que crees, y honestamente todas las personas se identificarían si lo dijéramos sin pena: “Algo cambió en mi rostro, y no sé qué es”, “me sigo sintiendo yo, pero no lo veo ni en fotos ni en mi reflejo”, o “me veo cansada/cansado todo el tiempo”. Y hasta yo misma he vivido esa sensación.
¡De verdad! Pasé por ese punto en que existe esa desconexión incómoda con tu imagen, porque por más que duermas, tomes suplementos y tengas todas las cremas, tu rostro ha cambiado. Es por eso, que desarrollé el protocolo Power Lift, a partir de esa experiencia personal, he creado protocolos que recuperan y restauran las identidades de las personas.
Con Power Lift trabajo justo donde realmente ocurre el envejecimiento: en los tejidos ligamentarios, es por eso que reposicionamos tu mirada, regeneramos tu piel con células troncales mesenquimales, reestructurando su rostro, ¡y conservando tu esencia! ¿El resultado? No te ves “hecha”, ni exagerada, ¡Vuelves a verte tú!
Y lo que me motiva a seguir haciendo lo que hago es recibir comentarios como: “Me he vuelto a reconocer”, “soy yo de nuevo”; y es ahí donde te das cuenta que nunca se trató de rejuvenecer, sino de recuperar esa conexión con ellas mismas. Justo como Jennifer Aniston, y no, no debes de ser una actriz de Hollywood, simplemente tomar la decisión de que mereces estar alineada contigo misma.
¿Te has sentido así? Que la mujer que eres por dentro, esa que sabe lo que quiere, tiene fuerza y claridad en su vida, no se ve reflejada en tu día a día. Bueno, este es tu momento, porque tu mejor versión merece ser vista por el mundo. Y eso, es Power Lift.
La versión de ti que amas está más cerca de lo que imaginas.
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